Recordando a Ígor Stravinski, Petrushka y el triángulo amoroso

 

Por: Yadira Arteaga Miranda

 

Escuchar a Stravinsky; especialmente su Petrushka siempre me ha deleitado.

Imagina al titiritero haciendo bailar a sus muñecos: El Moro y Petrushka; ambos están enamorados de la bailarina; pero ella claramente prefiere al Moro , al ver esto Petrushka en un arranque de celos ataca a su rival de amores y el titiritero detiene la presentación.

Él se ve confinado al encierro por su comportamiento y cree que es injustamente tratado por demostrar sus sentimientos, la bailarina se asusta de su rudeza y lo deja sumido en la tristeza y desesperación. Lo acrecenta su odio y paranoia.

Al salir de su confinamiento ve a su amada Bailarina en brazos del Moro, entonces Petrushka lo amenaza; pero el Moro no se deja intimidar y se defiende con su espada haciéndolo huir.

Así pues, comienza la persecución y el desenlace no puede ser otro más que la muerte de Petrushka… al final su fantasma los mira amenazante desde el techo del teatrino.

De esta manera podríamos definir a Petrushka como un payaso que no sabe distinguir entre la realidad y la imaginación.

Personalmente amo las historias y creo que los acordes y argumento de Pretrushka han sido una joya invaluable en mi imaginación.

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